Las comadrejas me roen la carne
Los vampiros me chupan la sangre
Los gusanos me corroen los huesos
Sólo me quedan fuerzas para
Odiarlos y para amarlos.
(Para amar su odio o para odiar su amor)
Para venerar su insana perversión
Para admirar su incompasión por sí mismos
Para abominar su mortaja de oro
La plaga silente que devora cimientos
Y lo que es peor
Hay plagas aún mayores
que corrompen mi mente y obstruyen mis ideas
Y el amor-plaga con que amo y con que odio
El amor-insecticida con que hago
trascendente un abismo
Y el amor de metal que me refleja
El amor de papel que me pronuncia
El amor de cera al que me modeló mi extravío
El amor de amores que no existe y
ya perdió su esencia
Y el amor liviano y el amor oscuro
El amor paciente y el amor durmiente que me queda
(El amor esperado, el no comprendido, el equivocado)
(El amor guardado, el recordado, el olvidado)
El maravilloso, dulce y triste
amor de un vuelo.
Intenté amar y maté los amores
(Inútil llanto para un muerto que siempre fue blanco)
Pero blanco y negro y blanco un muerto negro no es vida
Y ya un olor fétido a pobreza
Emana de mis entrañas
Y las comadrejas, los vampiros y los gusanos se deleitan
Con mi gozosa idiotez
Y hacen de mí su alimento
El alimento de las humanas plagas.