Memento mori
(Recuerda que morirás)
Si nos detuviéramos a pensar que toda la belleza que nos rodea es efímera y que va a morir al igual que nosotros, quizás aprovecharíamos más el tiempo (que no sabemos cuándo va a terminar) para ver, sentir, escuchar y conocer.
El origen de esta frase data en la antigua Roma, donde era el deber del siervo recordarle al general sobre su mortalidad, para que no incurriese en la soberbia y respete las limitaciones impuestas por la ley y la costumbre.
Continúa siendo aún hoy un tópico en el arte y la literatura, representando la fugacidad de la vida.