12 jun 2010



No iba a derramar una lágrima, 
no iba a malgastar el resto de sus años cocinándose a fuego lento 
en el caldo de larvas de la memoria,
 no iba a sepultarse en vida a coser su mortaja 
dentro de estas cuatro paredes 
como era tan bien visto que lo hicieran las viudas nativas.